Artículo Octubre 2017 - Fernando González
HAZ LO QUE TE CONVENGA. SIEMPRE.

 

¿Cómo? Lo dicho, haz siempre lo que más te convenga. Esta es una norma que te cambiará la vida y te permitirá ser tú mismo y no lo que otros quieren que seas. Dentro de esos otros, encontraras gente que te quiere o ha querido mucho, es normalísimo, pero es fundamental romper con cadenas perjudiciales de otros que tanto te quieren o han querido y volver a ser tú mismo, HAZ AQUELLO QUE MEJOR TE CONVENGA. SIEMPRE Y SIN DUDARLO. Estarás cumpliendo con lo más importante que has de cumplir.

 

Para hacer lo que te convenga has de ser consciente de las decisiones que tomas y por qué las tomas. Muchas veces te surgen dudas sobre qué es lo que te conviene y qué decisiones tomar, en ese caso cerciórate de al menos tres hilos mentales que se producen en todos los cerebros:

 

Al primero de nuestros “cerebros” lo llamaremos “el Niño”, y es el hilo cerebral que se vincula a las emociones. Se caracteriza por que se asusta, chilla, alerta, pero también es aventurero, le gusta jugar y busca siempre el placer. Es como un Niño. Es tu Niño, quiérele y nunca, nunca le quieras echar de tu vida, ¡Es tuyo!. Trátale como tratarías a tus hijos incluso aunque lloren y te saquen de quicio les aguantas y les llevas a todas partes, así de fácil, y muchas veces te desesperan, pero es que es tu Niño, tiene su función natural y su comportamiento es el que debe ser... Los hilos mentales que llamamos "el Niño", en otras ocasiones te hará sentir bien y señalarán el sentido más profundo de tu vida. Es ese Niño al que seguramente has estado maltratando muchos años porque alguien te dijo que lo tenías que hacer, porque tenías que ser educado maniatando los instintos y emociones de ese Niño interior.

Vuelve a buscar a tu Niño, es muy fácil escucharle, en cuanto sientas deseo, placer, dolor o miedo allí estará. Con el Niño has de dialogar mucho, insisto, es igualito que uno de tus hijos, muchas veces no atiende a razones y si a cariño, otras veces no atiende a nada… ES UN NIÑO!!! Y es tuyo, simple ¿no?. Con tu Niño puedes y debes hablar, llegar a acuerdos, no quieras someterle!! No lo conseguirás solo le harás daño y te harás daño a ti. Trátalo como lo que es, piensa que sus motivaciones no son tan racionales, aunque ¡ojo! a veces sí que atiende a conversaciones si se hacen desde la comprensión y el cariño. Al niño hay que explicarle que queremos hacer lo que más nos convenga y que eso es bueno para todos, aunque a veces te hará ver que a él no le gusta nada.

Los hilos mentales vinculados a los que llamamos Niño son reales no son inventados, la denominación que el demos es lo de menos, esos procesos mentales vinculados a la alerta instintiva, al miedo y al placer son completamente reales y fundamentales en la existencia humana.  Todos incluyendo los más santos de los santos y los más malvados de los malvados tenemos a nuestro Niño en nuestro cerebro siendo un proceso o mecanismo mental básico para equilibrar nuestra relación con el entorno, por tanto, no lo olvides que no te hablo de algo imaginario, es un proceso o conjunto de procesos totalmente reales y adaptativos tras millones de años de evolución y que los neurólogos ubican en la parte derecha del cerebro, en el llamado hemisferio emocional.

El segundo mecanismo cerebral que aparece es el Padre. El Padre es la proyección mental de tu propio padre, madre o tutor, tus profesores y maestros, aquel/los que te enseñó a interpretar la vida y a aplicar las reglas que él consideraba correctas y que además lo hizo lo mejor que supo (recuerda que él también tenía a su Padre interior),el proceso mental al que llamamos “Padre” se encarga de indicarnos lo que tenemos que hacer, nos marca lo que considera bueno y lo que considera malo, genera amenazas e incluso utiliza la agresividad (es un padre!) si es necesario para llevarnos por el camino de lo que considera correcto y evitar riesgos. El padre se encarga de controlar y mandar para que no se generen situaciones que él considere peligrosas y sean reconducidas, para ello el padre asusta al niño o le premia usando los mecanismos básicos de enseñanza. El padre también es quien indica las oportunidades, es decir detecta cuando algo puede ser bueno para la estabilidad, la seguridad, el fortalecimiento social. Su alimento son las normas aprendidas, los valores sociales, y los condicionamientos externos que hemos mamado desde niños y que están grabados a fuego en una parte de nuestra mente. Su grabación es profunda como consecuencia de una idea básica de imitación de aquello que ha servido para la viabilidad de la generación anterior en un entorno que históricamente apenas variaba de padres a hijos. Cuando el padre detecta oportunidades o riesgos moviliza al resto con sus herramientas asustando o ilusionando, desmoralizando o animando, entristeciendo o alegrando. El padre es el mecanismo homeostático que tratará de recuperar la estabilidad y mantenerla, detectará todo aquello que arriesgue la estabilidad y usará todas las herramientas para que lo evitemos o bien tomemos acción para eliminarlo. Esa búsqueda de lo estable de lo bueno según la norma adquirida dentro de un mundo inestable por definición provoca que el Padre tenga mucho trabajo y un gran protagonismo en nuestra vida, y se convierte en el timonel del barco en un mar con multitud de estados y reacciones. Es importante que dicho timonel tenga un buen entendimiento con el capitán que es el hilo mental al que llamamos equivocadamente “yo”, del cual hablaremos a continuación. Cada uno de los hilos es importante y necesario, cada uno tiene su papel y su espacio, cada uno será protagonista y base de las decisiones, cada uno mandará en sus momentos y cada uno debe ser respetado y amado porque todos ellos forman parte del verdadero Ser.

 

Al hablar del Padre es importante hacer hincapié en que sus criterios de actuación están ligados al aprendizaje adquirido a lo largo de la vida, dentro de la cual los primeros años son los que mayor criterio normativo generan al Padre, pero esos primeros años no son los únicos, lo cual es una buena noticia ya que el confirma que el Padre tiene capacidad de refutar y contrastar normas y criterios aprendidos cuando se da cuenta de que no son ciertos o reales.

La capacidad de aprender nos permite grabar las normas naturales y sociales que han asegurado la subsistencia de generaciones anteriores, el objetivo fundamental del Padre es la seguridad, la estabilidad y la subsistencia. ¿Qué pasa entonces?¿Dónde falla el modelo? Pues que algunas de las cosas de tu Padre ya no te sirven y sin embargo las haces casi sin darte cuenta como un autómata bajo el control de un tercero. Tu Padre interior te dirá todo lo que debes hacer para estar seguro, lo que no significa que sea lo que más te conviene. El Padre protege tu supervivencia, dentro de la cual los demás son parte importante, ya que los demás son potencialmente peligrosos sobretodo la valoración que los demás tengan sobre ti puede condicionar tu posición en grupos de amigos, familiares, relaciones laborales…, cualquier cosa que atente contra tus principios aprendidos es potencialmente peligrosa lo cual es rigurosamente cierto a ojos de tu Padre quien impone sus normas y su visión de cómo relacionarse con esos riesgos y trata con todas sus fuerzas de que las amenazas siquiera se puedan producir, y en caso de producirse no permite bajo ningún concepto que se mantengan.

 

El papel del Padre es hacerte creer que cumplir sus normas te asegura, mantenerte en un marco de seguridad que el interpreta como el correcto. Pues bien, es hora de hablar con tu Padre interior, de tener conversaciones de adulto y de dialogar si realmente esas normas son las que tú crees correctas y sobre todo las que te convienen, le debes explicar que ambos estáis ahí para cuidarte para conseguir aquello que más te conviene. Eres ya mayor y puedes hablar e incluso convencerle de que tu punto de vista es otro y que tú ves otras normas u otras cosas que crees que te convienen más.  Habrá cosas en las que pronto encontréis acuerdo otras habrá que dialogarlas más… tu hilo mental Padre te quiere, quiérele también, dialoga con él y haced lo que mejor te convenga.

 

El tercer mecanismo es el mecanismo central, tú mismo (el  mal llamado “yo”). Es un proceso independiente del Niño y del Padre los tres juntos formáis un equipo del que todos sois importantes y buenos, y del que tú eres el capitán. Sé consciente de cómo estos tres procesos son los que dirigen tu vida, detente y párate para poder entender quien está dirigiendo cada momento, todos deben dirigir la nave es trabajo de equipo. Y siempre busca tu conveniencia.

 

El “yo” es quien finalmente decide cuando consigues ser consciente (importante esto último), escucha al Padre y al Niño, que en muchas ocasiones están en situaciones contrapuestas y a partir de ahí toma decisiones. Cuanto menos consciencia se tiene menos peso tiene el yo y se dejará llevar por aquel de los hilos (Padre o Niño) que más fuerza tenga en cada momento. La consciencia nos permite escuchar a Padre y Niño, y finalmente tomar la decisión de aquello que nos convenga, algo de lo que hablaremos más tarde. Lo que está claro es que la consciencia y la relación con el aquí ahora son sinónimos de escucha y de dialogo interno, el cual ayuda a una relación conmigo mismo más equilibrada y serena.

 

Hay un factor que sumado a lo aprendido anteriormente, transforma la forma de entender el mundo y la vida. Uno de los grandes momentos de todo ser humano llega cuando descubres que las palabras y los pensamientos no son la realidad sino tan solo punteros/señalizadores de la misma y cuando en paralelo descubres que ni el pasado ni el futuro existen… El pasado y futuro son dos grandes creaciones de nuestra mente que usan como material de construcción a las palabras y pensamientos.

El pasado y el futuro son probablemente el mayor engaño al que nos lleva nuestra mente, ya que son dos cosas que en realidad no existen. Si amigos, gran descubrimiento que es la base de una nueva forma de vivir consciente y ecuánimemente. 

 

El pasado no existe, y el futuro tampoco. Si quieres trata de tocar el pasado, trata de tocar el futuro, trata de verlo, trata de sentirlo… lo único que harás es ver pensamientos o recuerdos, pero eso lo estarás haciendo en el presente, nada real solo imágenes como las que se ven en la pantalla de un cine.

 

Todo absolutamente todo lo que haces, sientes, piensas, recuerdas, proyectas y vives lo haces en el presente (obvio), incluso el recuerdo del pasado o la proyección del futuro. Ni pasado ni futuro existen, esto es algo irrefutable y que cuando te das cuenta cambia tu vida. De hecho hay algunos que suelen decir “Hay que vivir el presente” ¿Cómo que “hay que” vivir el presente? acaso hay otra posibilidad, ¿Es posible no vivir el presente? Soy capaz de dar todos mis ahorros al primero que me demuestre que es capaz de vivir algo que no sea el presente, alguien que sea capaz de vivir el pasado o el futuro, a quien sea capaz de esa virtud le haré un ídolo superhombre, pero estoy seguro que no encontraré esa persona ya que ni pasado ni futuro existen, son solo proyecciones de nuestra mente.

Cuando eres consciente de que todo lo que vives es presente, empiezas a ver de otra forma las proyecciones mentales y te das cuenta de que son solo ideas, apuntadores, muchas de ellas con engaños (con la mejor intención natural), pero en definitiva no son la realidad. Este es el descubrimiento quizás sea el más importante que cualquier hombre puede hacer en su vida.

 

Aprender a convivir y querer todos los diferentes procesos que se dan en nuestra mente te cambiará la vida. El cuidarte por encima de todo es parte de ello. Y vivir el presente sabiendo que es imposible hacer otra cosa puesto que es el único que hay, te ayudará a ser quien realmente eres, ni más ni menos, ni mejor ni peor.

Trabajando la consciencia y entendiendo nuestro funcionamiento podremos hacer más fácilmente lo que nos conviene, y reconciliarnos con nuestro verdadero Ser..

Contacta conmigo: Fernando González - Telf. 699 452 191 - ferngm@hotmail.com

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